La placa base, importantisima a la hora de montar un PC

Son muchas las condiciones que tienen que darse para que un ordenador funcione correctamente. En primer lugar es fundamental que el equipo disponga de una placa base a la cual permanezca conectado cada elemento que se encuentra en el interior de la máquina, posibilitando así las interacciones entre todos ellos.
Teniendo en cuenta la relevancia que tiene este componente ponemos a tu disposición dicha sección dedicada íntegramente al mencionado hardware que suele provocar dudas en los usuarios que no tienen demasiados conocimientos de informática. Si es tu caso es muy recomendable que te empapes de la información que leerás a continuación.

Implementación de las placas base: paso vital para la informática

Antiguamente los PC implementaban menos componentes en comparación con la cifra de entes de hardware que acostumbran a estar presentes en los ordenadores de hoy en día. Ello llevaba a los fabricantes a optar por asociar cada función al procesador sin la presencia de ningún tipo de placa madre.
Esta estrategia fue muy útil durante un considerable periodo de tiempo, pero conforme las necesidades de los usuarios aumentaron también lo hicieron las prestaciones de los equipos informáticos, los cuales pasaron a requerir un elemento propio al que conectarse para facilitar y agilizar las interacciones.

De esta manera, lo que antes suponía un quebradero de cabeza al tratar de sustituir alguno de los componentes había pasado a convertirse en una acción bastante sencilla, bastando con culminarla con la instalación de los correspondientes controladores para que el nuevo hardware funcionase correctamente.

Este paso ha beneficiado enormemente a la informática, puesto que más allá del factor económico que se resume en los menores costes a los que deben hacer frente las empresas desarrolladoras para fabricar sus respectivos modelos también se suma otro aspecto: proporcionar un funcionamiento modular mucho más amigable para el usuario medio.

Cómo acertar al adquirir una placa base

Aquellas personas que no están muy metidas en el apasionante mundo de la informática y pretenden elegir por sí mismas los componentes que pasarán a estar integrados en sus ordenadores personales suelen pasar por muchas dificultades al elegir la placa base idónea. Sin embargo, no resulta tan complicado como puede parecer en un principio.
 
Primeramente deben ser descartadas aquellas placas madre que no gocen de un cien por cien de compatibilidad con el tipo de procesador por el que te decantes. Si son compatibles podrás dar el siguiente paso que consiste en optar por un conjunto de un formato en concreto, el cual definirá básicamente el tamaño global del equipo.

Por ejemplo, la placa base ATX está muy extendida en la actualidad, aunque aquellos que prefieren dar forma a un equipo de reducidas dimensiones optan por los modelos Mini-ITX a pesar de la menor potencia que ello acarrea. Un término medio reside en las Micro-ATX cuyos 24,4 centímetros cuadrados son capaces de proporcionar un grado de eficiencia que satisface las necesidades de los usuarios exigentes.

Con tal de que la compra de la placa madre suponga un completo acierto el mejor consejo posible es el de pensar no solamente en las acciones que realizarás con el ordenador en el futuro inmediato, sino también en aquellas que tendrán lugar dentro de unos años. Para llevarlas a cabo se requeriría renovar ciertas partes del hardware, tarea que resultaría imposible si la placa base no tuviera los oportunos conectores.
 
Es por ello que antes de lanzarte a por un modelo en concreto es de vital importancia que te asegures de que la unidad dispone tanto de conectores como de ranuras que puedan precisarse en un futuro lejano facilitando así cualquier tipo de cambio de hardware que pretendas efectuar próximamente.
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